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Praga

La Ciudad Dorada, La Ciudad de las Cien Torres o El Corazón de Europa, son los diferentes nombres que a lo largo de su historia ha recibido Praga. Ciudad que ha sido importante tanto en el plano cultural, como en el político y económico, y que en la actualidad es la capital de la República Checa.

Su situación en el Centro de Europa hace que esté muy bien comunicada con los países vecinos, siendo una ciudad que recibe muchas visitas.

Compuesta por la unión de cinco ciudades antiguas y por su proximidad al río Moldava, ofrece diversas posibilidades para conocerla. En ella se puede visitar desde el castillo con diversas construcciones, hasta dar un paseo en barco por las aguas de su río Vltava observando las dos partes en las que divide la ciudad.

Le animamos a que descubra con nosotros, en esta ruta de tres días, algunas de las claves que convierten a Praga en una ciudad para ser disfrutada.

Día 1: La Praga del medievo, centro histórico y agua.

Una cuestión clave a la hora de conocer una ciudad y su posterior crecimiento y evolución está en conocer sus raíces. Y aunque Praga haya surgido de la unión de cuatro anteriores ciudades, una buena manera de comenzar la visita a la capital de la República Checa está en su casco histórico. Este primer día puede dar comienzo en la “Stare Mesto” (Ciudad vieja) una de las zonas más visitadas al tratarse de la zona que más rasgos medievales posee.

Para comenzar la visita, un buen lugar es la plaza de la ciudad vieja, allí se puede contemplar el reloj astronómico y subir a la torre del reloj que ofrece una visión más amplia de la plaza, descubrir el monumento a Jan Hus que se orienta en el centro de la plaza, el ayuntamiento de la Cuidad Vieja o la Iglesia de Nuestra Señora de Týn, también de estilo gótico.

Continuando la visita en el centro histórico no se puede dejar de visitar el “Clementinum”, que después del Castillo de Praga es el conjunto de edificios más extenso de la capital checa. Esta edificación en la actualidad acoge la Biblioteca Nacional. También la Casa de las Artes “Rudolfinum”, un ejemplo de arte Neoclásico del siglo XIX, la Torre de Puente de la Ciudad Vieja, cuyo interior alberga una exposición de instrumentos musicales provenientes del Museo Nacional, o la Torre de Pólvora, una puerta gótica que data del siglo XV y que conduce al Puente de Carlos y al Castillo de Praga.

Para concluir la primera mañana en Praga le recomendamos que recorra el camino entre la torre de pólvora y el puente de Carlos, que al cruzarlo podrá continuar con el recorrido del primer día en el Barrio del Castillo.

En Hradcany (el barrio del castillo), lo más visitado es el propio Castillo, pero no por ello se ha de olvidar pasear por “El Loreto”, el “Monasterio Strahov”, o el “Palacio Sternberg”. Ya en el castillo propiamente dicho, éste ofrece al visitante la posibilidad de conocer el edificio religioso más importante de Praga, “La Catedral de San Vito”, la “Sala española”, el “Palacio Real Antiguo”, el “callejón de oro” en el que vivió el famoso escritor Franz Kafka, el “Jardín Real”, el relieve “Belvedere”, o “Loreta”, una de las piezas más sobresaliente del barroco praguense, así como el “Monasterio de Strahov”.

Una buena propuesta para cerrar la primera jornada es una cena en barco que ofrecerá la vista de la ciudad por la noche a la vez que se recorre el río Vltava que atraviesa la ciudad.


Ver Guía turística de Praga - www.getmeanapartment.com - día 1 en un mapa más grande

Día 2: De la Ciudad nueva a la pequeña: de nové Mesto a Mala Straná

Comenzar por lo más moderno que se encuentra en la ciudad de Praga puede ser una buena propuesta para comenzar la segunda marcha en la ciudad. Así, la visita a la zona de “Nove Mesto” (Ciudad Nueva) puede comenzar en la Plaza Wenceslao, lugar que recoge gran parte de la vida cosmopolita, donde además de tiendas, oficinas, discotecas, casinos, hoteles y restaurantes, se puede dar una vuelta por el Museo Nacional con la estatua de San Wenceslao.

El Ayuntamiento de la Ciudad Nueva y la Casa Municipal que reúne vitrales, mosaicos coloridos, murales de azulejo y adornos de colores, son otros lugares de la zona que merece la pena conocer. Y si se quiere disfrutar de arquitectura y espectáculo al mismo tiempo se puede acudir al Teatro Nacional o la Ópera estatal.

Al mediodía, tranquilidad y grandes espacios verdes es lo que ofrece la Ínsula Kampa (Isla Kampa), situada entre la zona de Mala Straná (Ciudad pequeña) y debajo del puente de Carlos IV. En ella se encuentran los restaurantes más románticos de la ciudad, siendo el lugar perfecto en el que hacer una parada para comer. El Molino del Gran Prior, o el pequeño río Certovka son parte del recorrido de este pacífico lugar.

Para iniciar el recorrido vespertino se ha de abandonar la Isla llegando a la Plaza del Gran Priorato, en la que se encuentra el Muro de John Lennon, un espacio repleto de graffitis con un alto contenido histórico por la protesta pacífica que hubo contra el régimen comunista.

Siguiendo la ruta, la siguiente zona a visitar es la de Mala Strana (Pueblo Menor o ciudad Pequeña). Barrio de los artesanos en la época medieval, es uno de los lugares más románticos que tiene la ciudad caracterizada por sus estrechas calles y tranquilidad, ya que no hay tanto comercio como en otras zonas.

La Malostranske namesti (Plaza del Pueblo Menor), lugar donde comenzar el recorrido por esta parte de Praga, aúna palacios barrocos y casas urbanas renacentistas. También en esta plaza se podrá hacer un descanso en una cafetería que cuenta con más de 100 años de historia, "Malostranska kavarna", para después observar en el mismo centro de la plaza la Iglesia de estilo Barroco conocida como “San Nicolás”.

Cercanas a esta plaza se sitúan dos construcciones, el “Palacio de Lichtenstein” a una manzana de la iglesia, utilizado en la actualidad como residencia para estudiantes de Matemáticas. Y la “Iglesia de Santo Tomás” asentada en la estrecha calle de Tomasska, que muestra al principio una obra gótica, más tarde reconstruida en estilo barroco. Si se toma seguidamente la salida hacia la calle Letenska, ésta conduce a una antigua cervecería que pertenecía a los mojes, dedicados a su fabricación, convertida ahora en un restaurante.

Terminando la visita al pueblo menor, se puede ver de manera general el castillo, tomando la Calle Nerudova o las Escaleras "Zamecke schody" desde las que se pueden contemplar los tejados rojos, torres y cúpulas de la zona recorrida.

Como fin a la jornada, una tranquila noche de teatro negro, típico de Praga, es algo completamente diferente en el campo escénico y típico de la Republica Checa. Se trata de teatro mudo y puesto en escena bajo la oscuridad y sobre un fondo negro.

Los actores, que también visten de negro con objetos fosforescentes, consiguen el efecto de que éstas formas floten en el aire.


Ver Guía turística de Praga - www.getmeanapartment.com - día 2 en un mapa más grande

Día 3: Del Barrio Judío a los lugares más alternativos.

En el último día de visita por Praga, no puede faltar la visita a la Zona Josefov (barrio Judío). Exclusivo de esta zona de la ciudad es el Antiguo Cementerio Judío de Praga, un peculiar espacio que tiene su propia historia, ya que durante más de 300 años fue el único lugar donde estaba permitido enterrar a los judíos en la ciudad.

Tras la visita al cementerio, esperan al visitante de la ciudad las sinagogas judías. Comenzando por la Sinagoga Pinkas, situada en la entrada del Cementerio Judío, es famosa por sus paredes, en las que están inscritos los nombres de los 77.297 judíos checoslovacos asesinados por los nazis, y por la colección de dibujos hechos por niños que estuvieron en el campo de concentración de Terezín.

La Sinagoga Maisel que data del siglo XVI, sufrió un incendio en 1689, por lo que fue reconstruida en estilo barroco, a finales del siglo XIX, y ha sido remodelada en estilo neogótico. Desde 1960 acoge una gran colección de objetos judíos como libros, objetos decorativos, telas o plata.

La Sinagoga Española de 1868 debe su nombre a la decoración morisca que tiene, de gran similitud a la de La Alhambra de Granada. En su interior es posible apreciar una exposición sobre la vida de los judíos en las últimas décadas.

La Sinagoga Klausen fue construida en 1694 y se sitúa a la salida del cementerio. Su interior guarda una gran colección de textos hebreos y, al igual que la sinagoga Pinkas, los dibujos de Terezín, hechos por los niños que estuvieron allí.

La Sinagoga Alta del siglo XVI cuenta con dos plantas en las que se exponen una colección de telas, cortinas y objetos de plata, además de una pequeña tienda de recuerdos.

Por último, la Sinagoga Vieja-Nueva, cuya construcción data de 1270, es la más antigua de Europa. Aún en funcionamiento, constituye uno de los primeros edificios góticos de Praga.

Tras el recorrido por el barrio Judío, se pueden adquirir productos típicos de la República. Las marionetas y el cristal de bohemia es lo más preciado de la zona, y se pueden adquirir en muchas calles de la ciudad, aunque los visitantes se sienten muy atraídos por adquirirlas en el callejón del oro.

Entrada la tarde, puede resultar idóneo un recorrido algo alternativo y relajado por algunos lugares de la ciudad para conocerla todavía más en profundidad.

Uno de estos espacios puede ser la zona de Vysehrad, en ella se encuentran la Fortaleza de Vyšehrad, la Iglesia de San Pedro y San Pablo, que tras un incendio, fue reconstruida a finales del siglo XIX en estilo neogótico, y el Parque Vyšehrad, que situado en el interior de la fortaleza de Vyšehrad cuenta con apreciadas zonas verdes, parques, columpios y restaurantes. También en esta zona se ubica la Rotonda de San Martín, que es el edificio románico más antiguo de Praga y data del siglo XII.

Para cerrar la visita a la ciudad se recomienda regresar a la zona del Pueblo Menor, en la que se levanta al oeste La Colina de Petrin. Se trata del cerro más alto con el que cuenta la zona praguense. En su monte se pueden visitar: La estatua de Karel Hynek Macha, lugar para paseos romanticos y para enamorados; el Mirador de Petrin, una versión de la torre Eiffel en pequeño; el Observatorio Stefanik, para vislumbrar planetas por el día y estrellas por la noche; o el Laberinto de Espejos.


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